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FONDOS PARA EL FONDO

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Lucy Garrido

Intervención de las OSC ante la 60a. Mesa Directiva de la Conferencia Regional sobre la Mujer de la CEPAL (febrero 2021), sobre el Fondo Regional de Apoyo a Organizaciones y Movimientos de Mujeres y Feministas.

La idea del Fondo Regional nació de los Diálogos Consonantes realizados en el 2008 en Montevideo. Las redes y organizaciones de América Latina y el Caribe presentes en ese diálogo sobre cooperación internacional, democracia y agenda feminista convocado por la AFM, se plantearon la necesidad de contar con un Fondo Regional que fortaleciera a las organizaciones y movimientos en sus estrategias por la igualdad de género y por todos los derechos de todas las mujeres.

 

Lograrlo, fue un proceso largo que se habilitó cuando las ministras y delegadas del sistema de Naciones Unidas en las Conferencias sobre la Mujer de CEPAL, empezaron a reconocer “formalmente”, el aporte que esas organizaciones hacen a la democracia y el logro de la igualdad de género en nuestra región.

 

De conferencia en conferencia, fuimos creando grupos de trabajo, debatiendo, conociéndonos y acordando desde Santo Domingo a Montevideo y de Montevideo a Santiago, las características del Fondo que, finalmente, logramos crear en el marco de la CEPAL entre ustedes y nosotras, entre los gobiernos y las organizaciones y movimientos feministas de América Latina y el Caribe. 

 

La conformación de la Junta Directiva del Fondo Regional es uno de los mejores resultados de tanto trabajo: la integran siete representantes de los gobiernos y seis de las organizaciones feministas, respetando la diversidad y el equilibrio regional. No sé si alguna otra región del mundo puede dar un ejemplo como este.

 

Pues bien, finalmente, tenemos Fondo, y ahora necesitamos fondos para que este fondo cumpla con su objetivo de apoyar la autonomía económica, social y política de las mujeres. 

 

Queremos que apoyen y aporten recursos en este Fondo diferentes tipos de instituciones de cooperación internacional, sea estatal o privada, de bancos de desarrollo, de empresas públicas de la región, de la filantropía... y por supuesto de las agencias de Naciones Unidas.

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Pero más que nada, queremos que nuestros Estados aporten fondos al Fondo[1]. No fijamos una cuota, pero esperamos que lo tengan muy en cuenta. Estarían respaldando con hechos, las palabras tantas veces acordadas en los consensos regionales y en las conferencias internacionales como la de Beijing que estamos conmemorando ahora mismo.

 

A raíz de la pandemia por Covid 19 estamos soportando -como reconoce todo el mundo- una de las crisis más grandes de la historia y esta ha dejado al descubierto la terrible desigualdad que existe entre las regiones, los países, los pueblos y las personas. 

 

Sobre llovido, mojado: la crisis  hizo que cayeran todas las economías. Pero hay una que resistió: la economía del cuidado, esa de la que siempre se hacen cargo las mujeres y a las que ahora el confinamiento obligó a seguir sumando tareas, oficios y profesiones: ser madres, enfermeras, sicólogas, profesoras, contables, y si no hay toque de queda, cocineras de las ollas populares. ¿Dónde quedó aquello de reconocer, redistribuir y reducir, el trabajo reproductivo de las mujeres?

 

Ya lo ha informado la CEPAL, ONUMUJERES, el UNFPA: incluso en el sector salud y en el medio de esta pandemia, las mujeres somos las que más trabajamos, las que menos cobramos y, como siempre, ¡las que menos decidimos! 

 

Salir de esta crisis, reconstruirnos, lograr que se cumplan los Objetivos de Desarrollo Sostenible, es imposible si no atendemos de una vez por todas a esa economía del cuidado, si no contamos con la fuerza y la imaginación de las mujeres, si no contamos con las ideas, las estrategias y la convocatoria de sus organizaciones y sus redes en la lucha por la igualdad.

 

Ese horizonte, el de la igualdad, debe ser más que nunca, la agenda de América Latina y el Caribe.

[1] En ese mismo sentido, el acuerdo emanado de la Mesa Directiva manifiesta en su punto 14: “Recomendar a los Gobiernos de América Latina y el Caribe y de otras regiones, a los países desarrollados, los organismos, fondos y programas de las Naciones Unidas y a otros actores relevantes, que aporten recursos financieros para la sostenibilidad del Fondo Regional de Apoyo a Organizaciones y Movimientos de Mujeres y Feministas.”