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De olas, tsunamis y brújulas: 

El debate feminista sobre las personas trans en España

El intenso debate que se libra en España en torno a los derechos de las personas trans ha levantado olas en varios frentes: a la interna del movimiento feminista, a la interna de la coalición de gobierno de izquierda (integrado por PSOE y Unidas Podemos) y a la interna de Unidas Podemos. El mayor desacuerdo reside en la llamada autodeterminación de género, que consagra el derecho de las personas a cambiar de sexo mediante un mero trámite administrativo por su sola voluntad, sin necesidad de someterse a pruebas médicas y psicológicas como hasta ahora. Este enfoque es apoyado por colectivos feministas y LGBTQI+, como se expresa en el “Manifiesto feminista por las personas trans” que compartimos abajo y que recolectó numerosas adhesiones. También es el enfoque plasmado en el borrador de la Ley para la Igualdad Real y Efectiva de las Personas Trans, presentado en febrero 2021 por el Ministerio de Igualdad liderado por Irene Montero, de Unidas Podemos. Sin embargo, varias representantes de su propio partido y varias del PSOE -partido socio de la coalición-, como la vice presidenta Carmen Calvo, reivindican el peso que el sexo biológico tiene en la definición de las mujeres como sujetos políticos, sus luchas, opresiones y experiencias. Desde este lugar, cuestionan el derecho a la autodeterminación de las mujeres transgénero y rechazan su inclusión en espacios feministas y de mujeres biológicas. Esos argumentos se esgrimen en el texto que también compartimos abajo, “En Podemos también hay feministas”.[1] Debatir y disentir siempre es sano en democracia, pero la crispación, la polarización y el ruido peligran convertirlo todo en un tsunami. Para navegar estas aguas agitadas, incluimos además varios links en la sección Hay que ver de los Imperdibles de BRAVAS.

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“Manifiesto feminista por los derechos de las personas trans”[2]

El feminismo es un proyecto que existe para ampliar las posibilidades de vida de la mayoría de las personas y, por lo tanto, para garantizar los derechos de todas las mujeres. No se puede usar para oponerse o para cuestionar los derechos de las personas trans, que se enfrentan cotidianamente con el estigma y la discriminación en muchos ámbitos de sus vidas –en el laboral, el de la vivienda, en el ámbito de la salud, en el de la burocracia institucional, etc.–. En tanto feministas, afirmamos que otorgar unos derechos por los que el movimiento LGTBI+ lleva mucho tiempo peleando –incluyendo la autodeterminación de género– no es un gesto en contra de las mujeres. Al contrario, creemos que mejorar las condiciones de vida de las personas trans profundiza y amplia la democracia, mejora nuestra sociedad y fortalece nuestra lucha contra unas normas de género que nos limitan. El sujeto de las luchas, de cualquier lucha, no es un debate abstracto, se construye en las prácticas. El feminismo lleva enriqueciéndose con las aportaciones de muchas compañeras trans desde hace décadas y no podría entenderse sin su participación. Con ellas hemos dado forma a los 8M, con ellas peleamos aquí codo a codo contra la violencia machista o por el derecho al aborto en países como Argentina. Ni la existencia ni los derechos de las compañeras trans nos ponen en peligro. Su presencia no hace menos seguros nuestros espacios, sino que nos hace más fuertes y más libres. No necesitamos que nadie venga a vigilar qué es ser mujer. Queremos, por el contrario, ampliar su significado y las posibilidades de vivir de maneras diversas sin encajar en los moldes preestablecidos por el patriarcado. Estamos radicalmente en contra de que un dispositivo médico –que históricamente ha servido para etiquetar como enfermas a las mujeres rebeldes que se salían de la norma– decida sobre la identidad de género de las personas trans. Desde 2006 la ONU recomienda despatologizar y desmedicalizar las identidades trans con el objetivo de avanzar en los derechos humanos. El feminismo nunca se ha aliado con dispositivos médicos y sociales que vulneran nuestras libertades y tampoco lo hará ahora. En un momento de auge de la ultraderecha en el mundo, que pretende vendernos identidades excluyentes afianzadas en la denegación de derechos a quienes consideran diferentes, las feministas, como no podía ser de otra manera, afirmamos en cambio la complejidad, riqueza y diversidad de la experiencia humana y luchamos por una estructura social que acoja, cuide y proteja esa experiencia. Deseamos una sociedad en la que las personas no sientan la presión de cumplir con la rigidez de género, que admita las variables diversas y transformadoras de lo femenino y de lo masculino. Sin embargo, necesitamos también dotarnos de mecanismos adecuados para acompañar la autonomía de las infancias y su derecho a desarrollarla plenamente. El feminismo no puede dar la espalda a estas realidades ni contribuir a empeorar la calidad de vida de las infancias. Creemos que el debate fortalece el movimiento feminista. Creemos en el poder de los argumentos y de la discusión libre. Pero es difícil reflexionar sobre cuestiones complejas cuando nos vemos obligadas a defender lo más básico: la existencia y la dignidad de las personas. Y estamos radicalmente en contra del tono insultante y del menosprecio que se utiliza, sobre todo en redes sociales. Por desgracia, este debate no es únicamente teórico y, desde luego, no es inofensivo, sino que contribuye a aumentar los niveles de violencia que viven las personas trans, en particular las mujeres trans, y legitima indirectamente esta violencia. Nosotras, mujeres feministas, apoyamos la redacción y aprobación de una ley que garantice a las personas trans su derecho a la autodeterminación de género, que subsane el desamparo normativo en el que se encuentran y que elimine la desigualdad a la que se enfrentan en la actualidad. Ninguna ley va a terminar de la noche a la mañana con la discriminación y los problemas del colectivo trans, de la misma manera que las leyes contra la violencia de género no han acabado con ella. Pero las leyes permiten justamente nombrar la discriminación, señalarla y denunciarla, y este es un primer paso imprescindible para que esta desaparezca. Nosotras, mujeres feministas, defensoras de un feminismo diverso, inclusivo, interseccional y desbordante, queremos recorrer este camino de la mano de nuestras compañeras trans.

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“En Podemos también hay Feministas”

 

8 de Marzo de 2021

Las personas abajo firmantes[3] queremos manifestar nuestra profunda preocupación por la manera en que se está abordando la cuestión de la mal llamada “Ley Trans” en el partido al que representamos y/o en el que militamos.

En primer lugar nos vemos en la obligación de denunciar que, si bien el texto del borrador publicado por el Ministerio de Igualdad ha sido impulsado por y consensuado con todas las organizaciones en defensa de las personas trans, este no ha sido sometido a debate en ningún órgano del partido ni con las bases. Es más, denunciamos que desde el área de Feminismo(s) del partido a nivel estatal se ha impuesto una posición única e inamovible sobre la “Ley Trans” que no es necesariamente coincidente con la de todo el partido ni con la de muchas de las mujeres al frente de las áreas de Feminismo(s) en los distintos territorios de nuestro país.

Por ello, exigimos un debate, público e interno, sobre las implicaciones de las políticas de autodeterminación de género, y que se tengan especialmente en cuenta las advertencias de profesionales de las distintas áreas de estudio y conocimiento implicadas en esta cuestión. Asimismo, nos parece un grave error no tomar en consideración los efectos que leyes similares ya están teniendo en otros países de nuestro entorno, donde se empiezan ya a poner en cuestión, llegando en algunos casos a rectificarlas. Tampoco entendemos la urgencia de la aprobación de esta Ley sin debate. Decir que “los derechos no se debaten” es una forma de autoritarismo que no encaja con la idiosincrasia de ninguna organización democrática y que no podemos compartir ni permitir.

Desde su nacimiento, en Podemos se ha impedido también un debate sereno y sosegado sobre la prostitución, a pesar de las constantes peticiones por parte de la militancia. Todavía a día de hoy Podemos sigue sin tener una posición oficial al respecto, siendo como es un tema clave en la agenda Feminista. Y lo mismo se puede decir de la compra-venta de bebés y de la pornografía. Esto evidencia que las prioridades señaladas por el Feminismo no lo son para nuestro partido, y que en su lugar se imponen ideas, conceptos y demandas diametralmente contrarios a los intereses de las mujeres.

Nos sorprende y nos sonroja el comportamiento, tanto por acción como por omisión, del Ministerio de Igualdad y de miembros de Podemos ante los ataques hacia mujeres que levantan su voz y expresan una opinión contraria a este borrador de Ley. Desde aquí nos solidarizamos con ellas y agradecemos enormemente su valentía y su compromiso.

En Podemos somos muchas las mujeres feministas que llegamos a este partido con la firme esperanza de ver nuestras demandas históricas representadas y nuestros derechos protegidos; mujeres que entendemos que nuestra opresión está basada en el sexo con el que venimos al mundo y que éste constituye una realidad biológica observable y constatable que no podemos obviar ni retorcer si nuestra intención es, efectivamente, lograr la liberación de las mujeres. Sabemos que el género es una construcción social que funciona como herramienta que permite, sostiene y perpetúa dicha opresión y que sólo su abolición permitirá romper con la estructura patriarcal que nos mantiene subordinadas y vulnerables.

Somos conscientes, por tanto, de que las teorías que vienen a contradecir lo avalado por más de tres siglos de lucha feminista no sólo no tienen nada que ver con los posicionamientos y objetivos de nuestra agenda, sino que frenan y debilitan nuestros avances poniendo en serio riesgo todo lo conseguido hasta ahora por nuestras antecesoras. Tenemos claro que la irrupción de las teorías queer en nuestros espacios constituyen una clara maniobra de entrismo que pretende desarticular nuestra lucha, despolitizando y debilitando nuestra fuerza colectiva, haciendo del pensamiento mágico y del más puro individualismo sus armas para manipular la realidad a su antojo.

No podemos permitir que se ponga en tela de juicio que somos nosotras, las mujeres, quienes constituimos el sujeto político del Feminismo. En tanto que defensoras de los Derechos Humanos, las feministas siempre hemos apoyado las luchas sociales y políticas por los derechos de todas las personas y colectivos, sin que tenga esto nada que ver con que el Feminismo deje de ser lo que es: un movimiento que lucha por nuestra liberación como clase sexual. Por tanto, debemos mostrarnos firmes y contundentes en cuanto a que el Feminismo no puede ni debe convertirse en un saco donde guardar cosas que nada tienen que ver con su razón de ser y que chocan frontalmente con sus objetivos.

Tampoco podemos mirar hacia otro lado en cuanto a las implicaciones que el borrador de la “Ley Trans” tiene para la infancia. Es inadmisible disfrazar de protección el rotundo maltrato a la infancia que suponen los postulados sostenidos por la irracionalidad queer que se defienden en el documento presentado por el Ministerio de Igualdad y avalado por Podemos. Orientar a las y los menores hacia procesos hormonales y quirúrgicos impidiendo el libre desarrollo de su personalidad, perpetuando los estereotipos sexistas, es algo que no podemos tolerar.

Por todo ello, solicitamos que la postura expresada tanto por las distintas teóricas del Feminismo como por numerosas organizaciones feministas sea tomada en consideración por el Ministerio de Igualdad. Consideramos, de hecho, irrespetuoso e irresponsable haber hecho caso omiso a sus peticiones de reunión, e instamos a la Ministra Irene Montero a sentarse a dialogar con estas organizaciones a fin de acercar posiciones en una Ley que proteja a las personas transexuales sin socavar los derechos de las mujeres ni de la infancia.

[1] Además de estos hay muchas otras intervenciones que reflejan las diversas posturas sobre el tema. Entre los más críticos con la ley propuesta está el manifiesto de las Feministas Radicales de Euskal Herria. Ante el ataque neoconservador de la ultraderecha, el activista trans Miquel Missé problematiza el silenciamiento de voces disidentes a la interna del movimiento LGTBQI+; otros textos denuncian las pujas de poder dentro de los feminismosse desmarcan de mandatos feministas conservadores y puritanos.

 

[2] Este manifiesto fue difundido a través de la web https://feministasporderechostrans.wordpress.com el 20 de abril 2020, firmado por 614 colectivos y 11.022 personas.


[3] Para ver el documento original y las firmantes, ir a https://docs.google.com/forms/d/e/1FAIpQLSdnQ3teHcAWFg9VLDmkemBMl7vmzrMHpgg6uo63WwtLuZCiZw/viewform