N°11 año 2020

31 de marzo

Mujeres que piensan y cuentan fútbol en los medios de Uruguay y Argentina

Jugadas

Patricia Pujol

Fue en un viaje cuando me di cuenta de que el periodismo podía ser un océano donde uno pesca historias de vida, realidades, sentimientos, pensamientos. Es recién cuando te animás a meterte, cuando te sumergís vos misma en ese océano, cuando conocés sus profundidades. Y después de una experiencia así, rechazás lo superfluo, lo artificial y lo artificioso como si fuera la peste. Entonces ya no te conformás con chapotear en un charco. No es fácil de lograr, pero hay que intentarlo.

“Lloverá siempre. Las vidas de María Esther Gilio”,

Liliana Villanueva

La palabra dice lo que dice y además más, y otra cosa.

Alejandra Pizarnik

Uno de mis roles como periodista fue relatar los partidos del Mundial de Fútbol Femenino FIFA 2019, que se transmitieron desde Francia a través del canal de Eventos de TCC y Nuevo Siglo (televisión para abonados). Las emisiones se realizaron en las instalaciones del canal de televisión abierta Teledoce. El equipo de trabajo varió durante el campeonato, pero en gran parte compartí espacio y tarea con Adriana Laca, encargada de los comentarios. Varios medios se sintieron convocados a consultarme sobre la experiencia. Rara. Una mujer combinando relato de fútbol y Mundial, asumido como la máxima competencia deportiva de selecciones.

El Círculo de Periodistas Deportivos del Uruguay, que acaba de cumplir 78 años, cuenta con 326 afiliados: solo 12 son mujeres. De acuerdo a los datos de la Asociación Uruguaya de Fútbol, que expide el carné que facilita el acceso a los eventos futbolísticos del campeonato uruguayo, hay 27 mujeres en un total de 531 periodistas. En 2018, la periodista inglesa Vicki Sparks relató el Mundial masculino de Fútbol de Rusia para la BBC. Su primer partido fue el que Portugal le ganó a Marruecos. Fue la primera mujer en ejercer ese rol en los medios internacionales; la primera relatora televisiva de un Mundial en el mundo. Las notas periodísticas al respecto destacan el entuerto. Suena “extraña” la voz de una mujer para aquellos que están habituados a la presencia masculina, pero existen rarezas deseables.

¿Qué implicancias tiene la presencia de mujeres en las narrativas futboleras? ¿Qué sujeto está detrás de qué discurso? ¿Existe un relato feminista sobre el fútbol? ¿Qué hay de nuevo en esa mirada, en esa singularidad, y qué nos viene a decir sobre el rol de las mujeres en los medios de comunicación? Se abren algunas incógnitas, pero la certeza de celebrar la llegada de mujeres a roles que nunca antes habíamos ocupado en los medios de comunicación. Algunas respuestas confirman lo que ya sabíamos: existen roles estereotipados, masculinizados y negados para las mujeres. Tal vez, las narrativas deportivas –entendidas como aquel discurso que se hace sobre el fútbol– sea un terreno demasiado obsceno, por visible y reiterativo, donde se transparentan las expresiones misóginas, racistas y homofóbicas, que suelen utilizarse a modo de canto gracioso o que comprimen y distorsionan sentidos de pertenencia contra un oponente al que hay que violentar. Estas expresiones suelen utilizar ropas de “chistes” aunque muchas veces no lo sean y a muchas de nosotras esas no nos convocan. Esa narrativa hace rato que no incluye otras miradas posibles.

El fútbol se expresa como territorio político de poder machista, sostiene –e incluso algunas veces fomenta– una narración, un espacio simbólico que contempla lo “esperado”, lo que ya se conoce. Y, como todo decir, también es un hacer. ¿Será posible una versión desde el periodismo deportivo que desnude las desigualdades, los accesos no equitativos, la vivencia intransferible de narrar un deporte querido con la singularidad de saber-desear una nueva forma de expresarlo? A aquellas periodistas que nos dedicamos a difundir el deporte nos ocurre que no contamos con referentes claras en esta área de la comunicación. Nuestras voces no están representadas ni tienen garantizados los espacios. En los hechos, esto provoca que cada una vaya creando una perspectiva, un estilo que luego se vuelve en una posible “marca personal”, que, más tarde, podrá –o no– convertirse en espejo para otras que deseen dedicarse a esto.

Dentro de este contexto, podríamos pensar que a la narrativa del fútbol le compete desarrollarse desde una lógica nueva y potente. Hoy parece crecer y organizarse en torno a la lucha por la igualdad de salarios, al derecho a la práctica por placer, y a la disputa por conseguir las mejores condiciones para aquellas que juegan el deporte-competencia. También para las que nos dedicamos a comunicarlo. Somos muchas las mujeres interesadas en preguntarnos y conversar sobre este asunto. ¿Es acaso solo ocupar un nuevo lugar que antes no se ocupaba o llegar a ocuparlo con una impronta que revele esa desigualdad?

Del otro lado del Río de la Plata, el panorama tiene similitudes respecto a Uruguay. En los medios de comunicación argentinos existen muy pocos espacios ocupados por mujeres. Según datos del último informe del Proyecto de Monitoreo Global de Medios 2015, que da cuenta de las desigualdades de género en las noticias, en Argentina sólo son mujeres el 15% de las periodistas que firman sus notas en los diarios contra un 85% de hombres. Además, en el 25% de las noticias donde una mujer aparece, necesariamente la encuadran en su rol familiar, notándose una clara diferencia con respecto al tratamiento que hacen de los hombres (8%).

Con el fin de plantearnos algunos desafíos, esta nota reúne las respuestas a preguntas disparadoras realizadas a mujeres periodistas que trabajan con narraciones deportivas en Uruguay y Argentina. Son comentaristas, comunicadoras, narradoras de radio, gráfica y televisión. Ellas son las que están construyendo narrativas en los medios. Con ellas queremos problematizar el decir-hacer, su rol y sus prácticas.

Viviana Vila

Periodista argentina, titular de una de las cátedras de radio en la Tecnicatura Superior Universitaria en Periodismo Deportivo de la Universidad Nacional de La Plata. Trabajó con Víctor Hugo Morales, fue la primera (y única) mujer comentarista en el programa televisivo Fútbol para Todos. Es comentarista de fútbol desde hace 20 años, trabajó para la cadena Telemundo de Estados Unidos, en ocasión del Mundial de Rusia 2018 y en el Mundial de Francia 2019.

—¿Existe un relato feminista del fútbol?

—En Argentina no hay mujeres que masivamente relaten fútbol. Sí hay mujeres que pueden narrar, comentar y analizar, y hay un toque feminista en la lucha por el espacio. Ahora, justamente, lo que nos caracteriza es querer mostrar que podemos analizar un partido. Lo que intentamos es contar lo que vemos del partido, como lo puede hacer un caballero, con la diferencia que ahora podemos y antes no nos dejaban. Las que abrimos un camino en el comentario deportivo pagamos muchas consecuencias por esto. El objetivo es: ‘Hola, acá estamos. Yo voy a analizar este partido de fútbol y lo puedo hacer sin ningún problema, porque estoy preparada para hacerlo’. Hay muchos varones que no están preparados, no porque no puedan entender de fútbol o jugar al fútbol, sino para poder analizarlo y contarlo al aire, que es diferente.

—Desde tu experiencia profesional, ¿cómo evaluás la inserción de mujeres en la narración deportiva de los medios?

—Yo comento fútbol y siempre fui tremendamente exigente, de tomarlo con mucha responsabilidad, placer, aunque estuviera cargada de obstáculos. Me fui construyendo a mí misma, rodeada de compañeros, amigos que entendieron que iba a hacerlo peldaño a peldaño, con la generosidad de Víctor Hugo [Morales] de abrir espacios. Mi experiencia es de prepararme de lunes a lunes para comentar un partido, de mirar, escuchar, observar, preguntar. [Para trabajar en los Mundiales] me preparé estudiando mucho y escuchando a los que me infunden respeto humano y profesional. Ya después de tantos años tengo mi propia espalda armada. Fueron años muy duros, que dolieron, pero que me hicieron crecer y jamás dudé de qué camino recorrer y con quién hacerlo.

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Ayelén Pujol

Periodista argentina, autora del libro sobre la historia del fútbol femenino, ¡Qué jugadora! (2019), estudió Periodismo Deportivo en DeporTEA y Trabajo Social en la Universidad de Buenos Aires. Escribió para las secciones deportivas de Clarín, Infobae y Perfil, y también para SportsCenter (el noticiero de ESPN). Colaboró en las revistas deportivas Un Caño, El Gráfico y en el suplemento “Enganche” de Página/12. Juega al fútbol en el Norita Fútbol Club de manera estable.

—¿Existe un relato feminista del fútbol?

—Existe un relato con perspectiva de género. Visibiliza un montón de historias que estaban ocultas o no eran relatadas por el patriarcado, que ponía a los varones como medida de todas las cosas, como protagonistas absolutos del deporte. Además, incluye una mirada que no reproduce un montón de violencias simbólicas, en las que en general incurre el periodismo deportivo, que creo viene muy atrás en todos los avances que se fueron dando gracias al empuje de los femeninos en los últimos años. El objetivo es romper el binarismo que hay en el deporte, integrar a las diversidades y construir otros relatos. Todo esto hace que tenga también un objetivo más democrático, de ampliar derechos.

—¿Qué opinión tenés sobre la participación de mujeres en el periodismo deportivo?

—Viene muy atrás. Si hacés el recorrido por los medios más masivos de Argentina, la presencia de los varones supera el 90% en todos los lugares. No hay más periodistas mujeres en los medios. Quienes están en la televisión, por ejemplo, tienen unas exigencias estéticas difíciles de sostener, que son muy crueles porque, además, no son para los varones. Y son excluyentes, porque hay un montón de mujeres que no cumplen con esa belleza hegemónica, por llamarlo de alguna forma, y se quedan afuera. Me parece que el periodismo deportivo, en este sentido, está atrasado. Esto no tiene relación con el público, que es nuevo. Hay un público nuevo precisamente por todos estos avances de los feminismos que se trasladaron a la calle, que incluyeron al deporte en la agenda de reivindicaciones que empezó a mostrarse interesado por consumir en términos de mercado otro tipo de contenido y otro tipo de miradas. Eso quedó demostrado con la difusión que tuvo el Mundial de Fútbol Femenino 2019, las ganas de ser mirado, escuchado y leído.

—¿Cómo fue tu experiencia en el Mundial de Fútbol Femenino de Francia?

—Fue un Mundial que marcó un antes y un después en la historia del fútbol femenino. Todos los equipos pelearon por cuestiones que iban más allá del fútbol y el público amplió ese mensaje. Los países latinoamericanos se sumaron a eso y estar ahí fue increíble. Fue un esfuerzo profesional impresionante; fui por mi cuenta, traté de vender notas desde allá y eso lo hizo dificultoso.

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Micaela Cannataro

Es periodista, escribe en Diario As Argentina y es prologuista en la última edición del libro Pelota de Papel.

—¿Creés que existe un relato feminista del fútbol?

—Existe un discurso feminista sobre fútbol, pero no en los medios hegemónicos sino en los autogestionados, los propiamente dichos feministas o pequeños donde la estructura es otra. El jefe no es el macho que siempre tuvo privilegios sino los dueños o quienes lo manejan son compañeros que viven y luchan por un mundo más igualitario. El fútbol es un derecho para todas, todos y todes. No el fútbol como negocio o competencia pura, en el cual, el que gana es el exitoso y el que pierde es un desastre, sino como un derecho, un goce y un disfrute. Por un lado, este relato feminista tiene que ver con despojar el fútbol de la violencia machista, la misoginia, incluir a las disidencias, quitarle el machismo, la violencia sexual en cuanto a frases hechas en un relato (por ejemplo, que el que pierde es el débil o que hay que poner huevo). La igualdad de derechos no escapa de esto.

 

 

—¿Cómo evaluás la inserción de las mujeres en la narración deportiva?

—Es difícil. Hay una diferencia bastante marcada en medios escritos, ya sea gráficos o web, y la de los medios audiovisuales. En los primeros tenemos un porcentaje más alto de inserción, no tengo las cifras puntuales, pero sí de mi experiencia personal y lo que veo alrededor. En los medios audiovisuales tenemos muy pocas oportunidades y los lugares que ocupamos son distintos a los que ocupan los varones: somos conductoras de noticieros, ahí donde es difícil cargar de opinión lo que se dice, estamos más limitadas a un guion o a ser presentadoras, a realizar sorteos o dar el clima, cuando en los programas de horario central de fútbol de grandes canales de deportes no hay ninguna mujer. Para mí es porque todavía al “macho” no le gusta que sea una mujer la que le hable de fútbol. En Argentina hay dos comentaristas, Ángela Lerena y Viviana Vila. Hay pocas mujeres las que hacen campo de juego. Es lo que años de experiencia me permite percibir. Creo que ahora hay más mujeres en el periodismo deportivo porque hay un movimiento feminista, toda una lucha por fuera de los medios que los obliga a darle espacio a las mujeres, y aunque sea por obligación, igual lo celebro.

 

 

—¿Cómo vivís tu rol respecto del fútbol femenino?

—Desde mi rol de comunicadora en medios de fútbol es importante que intente siempre darle lugar al fútbol femenino. Propongo notas, estoy atenta. Como feminista por una lucha de igualdad de derechos, estar atenta para denunciar desigualdades. No hay dirigentes mujeres en las instituciones de fútbol, o hay muy pocas, y no hay dirigentes varones que tengan ganas de cambiar esta realidad.

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Nemesia Hijós

Estudió antropología, en grado y posgrado. Es becaria del CONICET y docente ad-honorem de la cátedra de Cultura Popular y Cultura Masiva de la carrera de Comunicación de la Universidad de Buenos Aires, Argentina. Es prologuista del libro “Pelota de Papel”. Publica artículos en diversas revistas. Algunos en Revista Anfibia.

—¿Creés que existe un relato feminista del fútbol?

—Como dice el dicho: “Lo que no vemos, no existe”. Es importante el avance en la revisión histórica y el lugar que han tenido las mujeres en el deporte. Es fundamental saber que ya en la década del 20 había mujeres jugando al fútbol; el trabajo de recopilación histórica es valioso. Los datos históricos nos ayudan a reponer el lugar que ha tenido la mujer en el deporte y saber de qué episodios las mujeres han sido corridas, borradas, invisibilizadas, y cuáles han sido esas intenciones de correrlas de ciertos espacios, que mucho tienen que ver con el patriarcado y las representaciones en los medios de comunicación. Saber quiénes fueron las jugadoras que abrieron los caminos sirve para romper mitos de que las mujeres no podían jugar al fútbol y que el fútbol femenino es un boom en la actualidad o moda, y que va a tener lugar en un tiempo y eso va a desacelerarse.

 

 

—¿Tenemos la oportunidad de construir nuevas narrativas?

—Para construir un relato distinto lo primero es no comparar el fútbol femenino con el fútbol masculino porque partimos de una base desigual, de formación para la práctica. El rol de los medios como principales responsables del lugar de privilegio otorgado al fútbol de varones es otro punto sobre el que tenemos que detenernos para pensar, ¿no? Necesitamos compromiso de cambio ahí también. No poner mujeres para “cumplir con la cuota de género” y que esas mujeres comunicadoras carguen también con la cuota de exigencia de responder a un patrón hegemónico de belleza, que se las juzgue por eso y no por su conocimiento. Está bueno pensar en la importancia de las políticas públicas. En el caso de Argentina, una diputada por el Frente para la Victoria se presentó un Proyecto de Ley en el cual colaboramos, que fue presentado por Mayra Mendoza en el que planteaba como propuesta la transmisión de los partidos de mujeres de la selección de fútbol mayor por los canales de aire. Eso habilita a los televidentes poder ver lo que no veíamos, de romper con ciertas representaciones históricas.

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Virginia Ithurbide

Hace 13 años integra el equipo del programa 13a0, ahora emitido por FM del Sol y el equipo de Tv Ciudad. Trabajó en evento deportivos para el canal Vera+ y tiene 17 años de experiencia profesional en la comunicación del deporte.

—¿Existe un relato feminista del fútbol?

—Me quedó una frase que leí de Moyi Schwartzer: “Para que haya feminismo, primero debe haber mujeres”. Y a partir de mi rol como comunicadora y mujer, sobre todo en el ámbito futbolístico, comenzar a utilizar el espacio para generar un nuevo relato o una narrativa general en el fútbol, sobre todo en este deporte tan machista y sexista, es importante. Antes los espacios que ocupaban mujeres eran marginales, para decir, por ejemplo, precios de entradas. También había que avalar los conocimientos de fútbol a través de la típica pregunta “¿sabés la ley del fuera de juego?”. Cuando hablás a la par de tus compañeros varones y analizás un partido de la misma manera sin el temor de la mirada masculina, ahí nace una narrativa que no es sexista, que tiene muchos componentes que hoy en día se alejan de la mirada que tiene el varón del fútbol. Si bien es difícil, sobre todo para las colegas que recién comienzan, cuando ya tenés unos años y te ganás un lugar (porque lamentablemente hay que decir “me gané un lugar”), entonces sí, hay un relato feminista.

—Desde tu experiencia, ¿cómo evaluás el rol de la mujer en la narración deportiva?

—Quiero diferenciar calidad y cantidad respecto de los roles. Hay una apertura a las mujeres dentro de la comunicación deportiva, pero el tema es el rol que se ocupa, que todavía es muy marginal. Una cosa es que ingresen gurisas al medio y otra cosa es lo que hacen. Sentarse en una mesa con varones a comentar de igual manera el partido de fin de semana, eso no es tan común. Los eventos deportivos están todavía organizados por varones. Si vamos a quienes tiene el poder político del fútbol en Uruguay son casi –con algún matiz– la totalidad representados por varones. Como sociedad todavía no estamos preparados para decir: “Juegan Nacional y River Plate, escuchen un relato de varón y comentario de mujer o viceversa”. Todavía falta un montón.

—¿Cómo es y cómo vivís tu rol en el periodismo deportivo?

—Hoy mi rol es satisfactorio. Tengo la posibilidad –y en eso soy una privilegiada– de integrar un grupo de varones –donde soy la única mujer–, que me planteo trabajos, desafíos, roles a la par de cualquiera de mis compañeros. No hubo una mirada inquisidora nunca. Me siento en la mesa a la par de mis compañeros a analizar los partidos del fin de semana y hacemos las mismas tareas. Pasé años muy duros cuando empecé a trabajar. Incluso en un momento me lo cuestioné hasta que llegó “13 a 0” a mi vida.

 

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Soledad Sejas

Es Licenciada en Ciencias de la Comunicación y egresada del Instituto Profesional de Enseñanza Periodística (IPEP), fue productora de programas deportivos en Radio Imparcial, en FOX Uruguay y ahora presentadora de Deportes en Televisión Nacional de Uruguay y co-conductora del programa Concentrados.

—¿Existe un relato feminista del fútbol?

—Sí, pero creo que ese relato se dio en el último tiempo debido a la posibilidad que se le ha dado a la mujer de ocupar determinados cargos, no solo en el periodismo deportivo. Esa inserción le ha dado esa visión feminista al asunto. Lo vimos con el discurso de la capitana de la selección de Estados Unidos en el Mundial [Megan Rapinoe], lo que significó ese campeonato y todos los discursos que hizo después de lograr el torneo. Demostrar y tener capacidad, llegar y lograr esos resultados son importantes para ir construyendo esos discursos súper necesarios. El objetivo es visibilizar a las mujeres, demostrar que no hay nada biológico que las limite. Tenemos un trabajo doble: saber y demostrar que sabemos, algo que pasa no solo a nivel deportivo.

 

 

—¿Cómo es y cómo vivís tu rol en el periodismo deportivo?

—Trabajé mucho y tuve un montón de suerte. El ambiente es muy chico y es una dificultad, no hay un millón de oportunidades. Existe una presión social muy grande que el feminismo ha logrado que es de romper con los prejuicios y por eso el canal del Estado (TNU) tiene que tener a una mujer, el canal 10 tiene a una mujer dando las noticias de deporte desde hace 10 años, pero de todas maneras sigue costando bastante. Hay muchos medios que no tienen mujeres. Los hombres se equivocan, porque son seres humanos, pero si sos mujer, estás opinando de fútbol y te equivocás, no lo hacés porque sos ser humano sino porque sos mujer. Ahí es donde hay que seguir la lucha para romper el prejuicio.

 

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Mariana Sequeira

Es Licenciada en educación física, periodista de Canal 4, fue comentarista de partidos de fútbol emitidos por Vera TV, es jugadora de futsal. Comentó mundiales de selección uruguaya femenina sub19 para los cables y sub 17 y mayores para el canal Vera TV.

—¿Existe un relato feminista del fútbol?

—Creo que sí, y no tiene relación directa con el relato de mujeres. Una mujer relatora puede ser feminista o no, así como un hombre también podría hacer un relato feminista, aunque no he escuchado uno aún. El relato feminista debería buscar, con el lenguaje utilizado y con la forma de comunicar, posicionar a las mujeres en una situación de igualdad de derechos con los hombres. Un relato feminista de un partido jugado por hombres debería erradicar frases que discriminen de alguna forma a las mujeres. Un ejemplo claro: jugar como una nena, el fútbol es para hombres. En tanto, en un partido jugado por mujeres, se debería respetar de la misma forma a las jugadoras. Conocer el medio, informar y denunciar las diferencias que se sostienen.

—Desde tu experiencia, ¿cómo evaluás el rol de la mujer en la narración deportiva?

—La presencia de las mujeres en los medios en general sigue siendo inferior a la de los hombres. En el periodismo deportivo son excepciones las mujeres. Si bien se ha ido ganando terreno y aparecen más mujeres conduciendo o participando de programas deportivos las diferencias se hacen notar. Las funciones que cumplen las mujeres muchas veces no son las mismas. No tienen los roles protagónicos ni son las que llevan la voz cantante. Falta muchísimo. Y faltan mujeres feministas que no aporten a sostener las diferencias que se han dado hasta ahora.

—¿Cómo es y cómo vivís tu rol en el periodismo deportivo?

—Personalmente el comentario fue una experiencia increíble. Tuve la oportunidad de compartir con compañeros, en general hombres con experiencia, que siempre buscaron darme el lugar y me ayudaron a ir aprendiendo cómo hacerlo. Por otra parte, cuando se me propuso, me costó tomar la decisión de hacerlo, porque era algo que nunca había probado. Para decidirme entendí que mujeres con experiencia no había, así que alguien o algunas teníamos que hacerlo y para el resto ya va a ser más fácil. Ojalá las niñas empiecen a soñar también, como los niños, en ser relatores, comentaristas o periodistas deportivos.

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Leticia Bueno

Trabaja hace más de 10 años como periodista y productora en el programa radial “A fondo”, en la 1010 AM y antes en la Sport 890. Es la actual secretaria del Círculo Uruguayo de Periodistas Deportivos del Uruguay.

 

 

—¿Existe un relato feminista del fútbol?

—Desde el punto de vista del relato creo que no hay uno feminista. Sí dejaron entrar a más mujeres en el ambiente. El reducto del machismo es el fútbol y la política. Son dos lugares que en los últimos años no quedó otra que aceptar mujeres. La realidad se los pasó por encima. Pero que haya mujeres no quiere decir que haya un relato feminista, porque una vez que estás dentro del medio hay que ver qué lugar te toca. Hasta el día de hoy nos dan un lugar acotado, donde podés informar, pero no tanto opinar. Recién ahí es cuando podés agregar o impulsar determinados temas. Para hacerse los inclusivos y los políticamente correctos es que dejaron entrar mujeres en algunos lados. Si yo después te hago hacer entrevistas o te pongo de adorno o leer mensajes, pero no hay ni una mujer en la mesa de opinión… Acá hay transmisiones que lideran periodistas deportivos reconocidos donde no hay ni una sola mujer. Los que siguen dominando el ambiente son los que traen el discurso antiguo, machista. Hay un retroceso político, un discurso de odio, donde la mujer tiene que ir a la cocina y el hombre a trabajar, volvió. Es un momento clave.

—¿Cómo vivís tu nuevo rol de secretaria general del Círculo?

—Por primera vez hay una mujer elegida por elecciones para ese cargo, que es la mano derecha del presidente, no es un rol administrativo. Hubo tres listas en la disputa electoral. Soy socia desde 2004. Tengo 36 años, pero parezco más chica. Había hombres acostumbrados a estar en un ambiente cerrado y se hacían los chistes de siempre pero ahora te miran antes de hacerlo. Me embola bastante que seamos bichos por ser periodistas deportivas. ¿Por qué no es normal? Basta de separar. Es difícil de por sí porque es una profesión donde arrancan un montón, pero después viene un filtro y es a quién resista. Es una carrera de obstáculos. El periodismo deportivo no es solidario de por sí. En el Círculo aún no pudimos, pero tenemos idea de sumarnos a las actividades que realiza la Asociación de la Prensa Uruguaya. Yo me pregunto: ¿por qué llaman a mujeres cuando se hace el clásico femenino, pero cuando se hace el masculino no?

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Karen Todoroff

Licenciada en Comunicación, trabajó en varios programas deportivos en televisión, fue presentadora en GolTV, estuvo en TNU, ahora periodista de Sputnik y de deportes en Radio Carve.

—¿Existe un relato feminista del fútbol?

—Hoy por hoy se da más lo de un discurso feminista porque hay más marcadas diferencias. Las mujeres están luchando más por inclusión. Yo no estoy de acuerdo porque los extremos no es lo ideal, ni de un lado, ni del otro. Los hombres están errados en pensar que el fútbol es solo para hombres y las mujeres en leer o hacer un discurso feminista y nos queremos imponer. La mujer con su capacidad de demostrar que está 100 % preparada para trabajar en el fútbol y por el fútbol. El hombre debería sacar esa veta machista y abrir más la cabeza para darle el lugar que le corresponde a la mujer.

—¿Cómo evaluás la inserción de mujeres en el periodismo deportivo?

—Ha mejorado en cuanto a la narración, escritura en el fútbol. Éramos re poquitas cuando empecé. Las mujeres pioneras en el fútbol motivaron y alentaron al resto para que se dieran cuenta que sí se puede. Que hay que luchar, que no es fácil pero que no es imposible, utópico. Antes habiendo tan poco lugar e inserción y tan poca inclusión había prejuicios y miedos a ser rechazadas. Las que hace mucho estamos en esto motivamos a que vieran que es posible y que depende de una. Uruguay está a años luz si se lo compara con otros países. En América Latina cuesta darle el lugar que merece a la mujer en el fútbol. Hay un tema de cultura, prejuicio, hitos del deporte que cuesta romper, es una barrera. Era lógico que no iba a ser de un día para el otro.

—¿Cómo evalúas tu experiencia en el periodismo deportivo?

—Al principio me costó mucho, por miedos e inseguridad. No tuve a nadie que me guiara. Hay personas en diferentes tareas que uno hace, como “padrinos” que te guían y te ayudan a moverte en un medio desconocido, a mí no me pasó, lo fui aprendiendo a golpes, con la experiencia. Eso me parece que cuesta más, porque muchas veces te mandás macanas o hacés algo que no gusta, no te das cuenta, falta una guía. Hoy conozco más el medio, los códigos que hay que saber respetar. Traté de moverme siendo yo, pero cuidando más algunos pasos y tratando de respetar al otro, a cada uno en sus roles.